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Innovación social, glocalización, construcción de lugares (placemaking): ¿hay un nuevo paradigma para abordar el cambio social?

Un artículo inspirador y estimulante de Inese Vaivare – Directora de LAPAS (Letonia), miembro del FIP

Sigamos preguntando

«En noviembre de 2017 asistí al Programa de Desarrollo del Liderazgo del FIP. Junto con el resto de los colegas, analizamos ampliamente la función que desempeñan las plataformas nacionales, el cambio social, el contexto de los países y nuestra propia trayectoria. Sin embargo, tengo más preguntas que respuestas, por tanto, sigamos preguntando. ¿Hay vida más allá de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS)? ¿Somos lo bastante flexibles? ¿Cómo se pueden resolver los problemas sociales? ¿Qué función desempeñan las plataformas nacionales?

Inese Vaivare, miembro del FIP y directora de LAPAS, nos cuenta sus ideas para afrontar el cambio social como plataforma nacional, desde utilizar la tecnología hasta organizar campañas de incidencia política o fomentar un proceso fluido de transformación social y aprendizaje mutuo. Exponemos a continuación una serie de preguntas que todas las organizaciones de la sociedad civil (OSC) deberían abordar en sus propias organizaciones para definir con mayor precisión su función y su impacto.

¿Hay vida más allá de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS)?

En los últimos años, los ODS han pasado a ser la nueva «religión» del sector de las ONG. Todos buscamos nuevas alianzas en el marco de los ODS, vinculamos las acciones a los objetivos o metas y contribuimos a los indicadores. Creo que empezamos a olvidarnos de que se trata de una agenda establecida principalmente por los gobiernos y que en ese proceso se excluyeron numerosas cuestiones. Como organizaciones no gubernamentales, no debemos convertirnos en «pequeños gobiernos» e institucionalizar nuestro trabajo, sino ser lo bastante flexibles para atender las necesidades de la sociedad.

¿Somos lo bastante flexibles?

Las tecnologías han reconfigurado el mundo actual en numerosos aspectos. Además, una de las principales funciones de las plataformas nacionales es la incidencia política. Hoy en día, las personas pueden movilizarse por un problema determinado, utilizar los recursos de manera colaborativa (crowdsourcing), resolver el problema y dejar el grupo. Ya no necesitan estructuras jerárquicas como las ONG o sus plataformas para transmitir su mensaje a los gobiernos ni para movilizarse. Creo que este tipo de participación ciudadana ad hoc será cada vez más frecuente gracias a la difusión de las tecnologías. Como plataformas de ONG, debemos estar preparados para el cambio y no solo apoyar nuestra estructura formal de miembros sino la idea misma de resolver los problemas de la sociedad.

¿Cómo se pueden resolver los problemas sociales?

Viajo con frecuencia y paso mucho tiempo en las librerías de los aeropuertos. En una de estas escapadas del ajetreo cotidiano me encontré con un libro titulado «Social Physics – how social networks can make us smarter» [La física social: cómo podemos ser más inteligentes gracias a las redes sociales], de Alex Pentland. El libro explica cómo fluyen las ideas y cómo se transforman en conductas, en organizaciones, en ciudades y en sociedades. Esto me hizo pensar desde otro ángulo que también la función de las plataformas nacionales podría replantearse en este contexto.

¿Qué función desempeñan las plataformas nacionales?

Si consideramos que las plataformas nacionales son canales que provocan y promueven el desarrollo, entonces nuestra función abarca mucho más que el mero concepto de actuar como «pequeños gobiernos» y desarrollar capacidades para nuestros miembros a la manera tradicional. Estoy convencida de que podemos ser lo bastante valientes como para desafiar a nuestros miembros y demostrarles que hay vida más allá de los ODS. Si somos flexibles podremos abrir nuestras bases de miembros y brindar apoyo a los grupos de interés que luchan por resolver problemas. Tenemos el deber de no limitarnos a una agenda dirigida por donantes que institucionaliza todos los movimientos de la sociedad civil y destruye la belleza de la fluidez.

Una plataforma nacional fluida: mi única respuesta

Para empezar, creo que debemos entender que nuestras plataformas no son el fin, sino que forman parte del proceso, un proceso fluido de transformación social. Esto nos exige la gran responsabilidad de identificar las funciones que podrían ser los rápidos en nuestro río del cambio: es probable que la corriente sea más peligrosa, pero también será más veloz.

Les propongo algunas funciones:

-aprendizaje social: aprender de las conductas de los demás. Realizamos muchas actividades de aprendizaje en nuestro campo, pero generalmente son más teóricas y responden a una presentación subjetiva. Las nuevas tecnologías nos permiten (o nos permitirán en un futuro muy cercano) formar parte de cualquier lugar del mundo, ser parte de la conducta de los demás y formarnos un juicio propio al respecto, vivir nuestra propia experiencia de aprendizaje;

-glocalización: el trabajo que desarrollamos en LAPAS nos permite observar que lo único que funciona como contexto de aprendizaje es la localización muy precisa de los problemas: puede ser geográfica, profesional o de cualquier tipo. Rechazamos incluso la participación en campañas mundiales de «copiar y pegar» puesto que son un desperdicio de recursos. Cuestionar lo global y pasar al plano local es una de las funciones importantes de las plataformas nacionales;

-construcción de lugares (placemaking): Soy una gran admiradora del trabajo de Janis Kinasts, que combina entorno, espacio y tiempo en lugares concretos y crea en conjunción ejemplos maravillosos de espacios temporales para distintas prácticas sociales (uno de ellos es DarbaVieta https://www.facebook.com/DarbaVieta/). Las plataformas también pueden funcionar como espacios físicos seguros para ser creativo, aprender y cometer errores.

Un lugar seguro para innovaciones sociales

El proceso de la innovación social (pueden buscar en Google materiales que profundizan en el tema) es muy parecido a las primeras respuestas que surgen ante mis preguntas. Cuando revisábamos la estrategia de LAPAS nos resultó natural redefinir nuestra plataforma nacional como una comunidad de ideas. Generar confianza mutua entre las personas, confiar en la posibilidad de mejorar el mundo, tener la valentía de experimentar y de cuestionarnos, a nosotros mismos y a los demás, son elementos que nos unen.

Tengo la sensación de que la plataforma nacional, concebida como espacio físico y virtual seguro para la innovación social, es una respuesta a mis preguntas. No es una respuesta sencilla puesto que cada cual debe construirla en su propio entorno y en sus límites espaciotemporales. Tampoco es una respuesta directa puesto que algunos aspectos de la innovación social siguen siendo un reto para el sector empresarial y también para nosotros, algo así como un aumento de innovaciones. Por otro lado, la innovación no consiste en copiar experiencias ajenas, quizá la capacidad de emprender y aumentar el cambio social comienza y termina en la propia persona. Sigamos preguntando