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Opinión |

El FIP, una plataforma que se institucionaliza

por Miguel Santibáñez

Presidente de la Asociación Chilena de Organismos No Gubernamentales (ACCIÓN), miembro del comité político del FIP y coordinador de la Mesa de Articulación.

El Foro Internacional de Plataformas Nacionales de ONG (FIP) agrupa a 64 plataformas nacionales de ONG de desarrollo y 6 coaliciones regionales en África, América, Asia, Europa y Oceanía, que representan en conjunto más de 22000 organizaciones. El año 2015 fue un hito en el fortalecimiento de la red mundial, particularmente con la adopción de su Estrategia 2016-2020; la decisión de institucionalizacion y de crear una estructura legal en Francia; así como la obtención de una financiación europea para los próximos 4 años para ser, entre otros, un actor pionero del fortalecimiento de las capacidades de las plataformas de ONG, y para el seguimiento y aplicación de la Agenda 2030.

El Foro Internacional de Plataformas Nacionales de ONG (FIP) se estableció en 2008 en París durante una conferencia internacional de las plataformas nacionales de ONG. Desde entonces, los miembros de esta red mundial que comprende 64 plataformas de ONG nacionales y 6 coaliciones regionales, trabajan juntos sobre la base de una visión y valores comunes. Éstos incluyen la defensa de los derechos humanos, incluyendo los de las poblaciones más vulnerables; la lucha contra la desigualdad y la injusticia; la erradicación de la pobreza, y el compromiso con el desarrollo sostenible.

El FIP promueve el intercambio y la cooperación entre sus miembros a nivel regional, interregional e internacional. Este trabajo se desarrolla a través de intercambios virtuales constantes, así como algunas reuniones que han sido fundamentales para la consolidación de esta plataforma global, incluyendo las Asambleas Generales del FIP en Dakar en 2011 y en Túnez en 2015.

En los últimos años, el FIP ha contribuido enormemente al surgimiento y fortalecimiento de las estructuras regionales y ha logrado resultados tangibles con el lanzamiento de grupos de trabajo sobre temas específicos, llamados Ejercicios de Diplomacia No Gubernamental. Estos últimos han permitido a nuestros miembros trabajar con sus homólogos en otros países, lo que maximiza la colaboración entre las distintas plataformas de ONG y, por lo tanto, sus habilidades de trabajo intercultural. Éstas se han reforzado aún más a través de su participación en eventos regionales e internacionales.

La evolución del FIP ha alimentado su deseo de fortalecerse para aumentar su impacto y acrecentar su legitimidad. La Asamblea General en marzo de 2015 decidió institucionalizar el FIP y validó las orientaciones de su estrategia 2016-2020.

Su objetivo general es influir en las políticas públicas a nivel nacional, regional e internacional como catalizador legítimo y representativo de la voz de las ONG en todo el mundo. Este es el mandato dado a la red por sus miembros, que se ve reforzado por su decisión de crear una estructura legal del FIP con sede en Francia. El proceso de adquisición de autonomía legal del FIP demuestra su madurez, tanto en términos de gestión de recursos como en términos de gobernanza.

La reunión del Consejo del FIP en diciembre de 2015 operacionalizó las decisiones de la Asamblea General. En esa ocasión se organizó una Asamblea Constituyente a fin de formalizar la decisión de crear la asociación FIP, adoptar los nuevos estatutos y elegir la gobernanza del FIP. Se confirmó la composición del Consejo y, por primera vez, se eligió una Mesa con un mandato de dos años renovables. Ésta se compone de cinco miembros, incluido yo mismo, Miguel Santibáñez, Secretario Ejecutivo de ACCIÓN y presidente del FIP. Estas decisiones históricas consolidan la gobernanza del FIP y le entregan las herramientas para mejorar su eficacia.

A través de los años, varios donantes han apoyado al FIP, tales como la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), la Fundación de Francia, la Fundación Ford y el PNUD. Con la llegada de los fondos europeos, el FIP cuenta con los medios para poner en práctica su estrategia con tres objetivos principales: (1) el fortalecimiento de la capacidad del FIP a nivel central para apoyar mejor a sus miembros; (2) el desarrollo de las capacidades de los miembros a nivel regional y nacional, convirtiéndose en un actor influyente en términos de aprendizaje de las ONG; y (3) la incidencia a nivel nacional, regional e internacional, especialmente en relación con el seguimiento y la aplicación de la Agenda 2030 para el Desarrollo.

Respecto al primer objetivo, vale la pena mencionar que la Secretaría del FIP es internacional, multicultural y descentralizada, aspectos fundamentales que se consolidarán en adelante. En la próxima fase del FIP, las nuevas herramientas de comunicación y las redes sociales desempeñarán un papel importante en apoyar el trabajo con los miembros. Las herramientas que se utilizan actualmente, como la página web, continúan como espacios de difusión de información y de promoción de las actividades de los miembros en los cuatro idiomas oficiales de la red (español, francés, inglés y portugués).

En lo que se refiere al impacto de las redes de organizaciones de la sociedad civil, es posible afirmar que éste sigue dependiendo de la capacidad de los propios actores de movilizar a sus miembros para colaborar, construir una experticia sobre la base de sus prácticas, aprender de las experiencias locales, participar estratégicamente en la interacción con las autoridades locales y nacionales, desarrollar asociaciones con otros actores sociales y atraer la atención de sus miembros, de los políticos y los medios de comunicación a través de propuestas innovadoras. Es por ello que el segundo objetivo de la estrategia del FIP, el componente de fortalecimiento de la capacidad de las organizaciones miembros en cuanto a sus prácticas de organización y desarrollo, procura ser ambicioso. Los miembros de la red operan en diferentes ambientes y tienen capacidades heterogéneas; de modo que, para adaptar el fortalecimiento de capacidades a las necesidades y asegurar su eficacia, el apoyo y recursos focalizados serán destinados luego de una evaluación de las necesidades.

Las plataformas nacionales y regionales más fuertes y mejor equipadas podrán fortalecer y representar mejor a sus miembros. De este modo, las acciones de las ONG individuales estarán mejor articuladas en todos los niveles, y sus voces serán llevadas por las redes a las que pertenecen, multiplicando los esfuerzos por servir a las personas vulnerables a quienes representan.

El FIP se asienta como un fuerte actor internacional de la sociedad civil, reivindicando la inversión estratégica y de largo plazo en el fortalecimiento de las capacidades, con la ambición de irradiar hacia miles de OSC individuales. El aprendizaje entre pares y la difusión de las mejores prácticas son importantes riquezas que esta red internacional puede ofrecer. El FIP tiene planeado facilitar el intercambio de conocimientos y experiencias entre los miembros a fin de catalizar la creación de innovaciones para el sector de las ONG de desarrollo. Para citar solo un ejemplo de las actividades planificadas, se llevará a cabo una identificación de los líderes actuales y emergentes a fin de proporcionarles un apoyo específico. La valorización y el desarrollo de liderazgos en las plataformas conducirán a una mejor gobernanza y un mayor impacto de la incidencia.

El tercer objetivo de la estrategia de la FIP es promover las posiciones de los miembros y su participación en los debates con los poderes públicos, las organizaciones internacionales y otras partes interesadas. A nivel internacional, el trabajo se centra más específicamente en el seguimiento y la aplicación de la Agenda 2030. En este sentido, se está poniendo en marcha un grupo de trabajo para mapear las necesidades y expectativas de los miembros respecto a la Agenda 2030; fortalecer su capacidad de incidencia, y orientar al FIP en su toma de posiciones. La legitimidad del FIP como red internacional proviene también de la puesta en común de análisis construidos colectivamente por sus miembros, facilitando su participación en el debate internacional.

Es importante señalar que el FIP adopta un enfoque inteligente al evitar la duplicación de esfuerzos y fomentar en cambio la eficacia y la combinación de experiencias entre sus miembros, sus grupos de interés y todo el sector. El FIP tiene relaciones sólidas con otras redes y plataformas de OSC, así como el potencial de desarrollar asociaciones estratégicas con otros actores clave.

Los tres objetivos específicos que se presentan tienen profundas conexiones entre sí y en general apuntan al posicionamiento del FIP como un actor imprescindible por su legitimidad y representatividad de la voz de las ONG. La creación de la estructura legal de la FIP y la consolidación de sus estructuras operacionales y de gobernanza, así como las actividades de los próximos años, fortalecerán aún más la red y el sentido de apropiación y pertenencia de los miembros. El FIP capitalizará sus fortalezas, incluida la representatividad en varias partes del mundo, aumentando su visibilidad y ampliando el ámbito geográfico de los miembros en todos los niveles.

Miguel Santibáñez