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Tercera Conferencia FpD le falla a la Financiación para el Desarrollo

Respuesta de la Sociedad Civil a la Agenda de Acción de Addis Abeba sobre la Financiación para el Desarrollo

Addis Abeba, 16 de julio 2015

Nosotros, los miembros de cientos de organizaciones de la sociedad civil y redes de todo el mundo comprometidos en la Tercera Conferencia de Financiación para el Desarrollo, queremos expresar nuestras más profundas preocupaciones y reservas sobre la  Agenda de Acción Addis Abeba, basadas en nuestras constantes contribuciones al proceso y a las deliberaciones del Foro de las OSC FpD (Addis Abeba, 10 al 12 julio 2015).

La Agenda de Acción de Addis Abeba (AAAA) perdió la oportunidad de abordar las injusticias estructurales en el actual sistema económico mundial y garantizar un desarrollo centrado en las personas y que proteja el medio ambiente. No logra hacer frente a múltiples desafíos actuales del mundo, ni contiene el liderazgo necesario, la ambición y ni acciones prácticas. Socava el acuerdo Consenso de Monterrey y la Declaración de Doha y está casi totalmente desprovista de acciones concretas. Nosotros lamentamos que las negociaciones hayan disminuido el mandato del FpD para abordar las asimetrías sistémicas internacionales de naturaleza  macroeconómica, financiera, comercial, fiscal y de políticas monetarias, a la vez que no amplía recursos existentes ni se compromete a asegurar nuevos recursos financieros. El AAAA también es profundamente inadecuado para apoyar los Medios de Implementación (MOI) de la Agenda de Desarrollo Post-2015, dejando al descubierto una brecha entre la retórica de las aspiraciones y la realidad de las acciones.

En este contexto, vamos a seguir siendo tan comprometidos como siempre en la defensa de las aspiraciones de contar con marcos económicos, monetarios y financieros que respondan a los imperativos de los derechos humanos y los valores de la humanidad y la solidaridad. Vamos a seguir promoviendo la visión de una economía al servicio de las personas y el planeta, abogar por la democratización de la gobernanza económica y reafirmar la centralidad de las Naciones Unidas en contra de los clubes de los poderosos. Esperamos que el establecimiento de una plataforma intergubernamental y universal de la Agenda de Addis sobre la Financiación para el Desarrollo proporcionará el espacio político para avanzar sobre una agenda normativa mundial que vaya en esta dirección.

Mientras que la Declaración de Addis Abeba del Foro de OSC sobre FpD aborda el alcance completo de nuestras inquietudes, queremos destacar los siguientes aspectos críticos:

La igualdad de género como estrategia económica inteligente: Los pasos adicionales para abordar la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres parece hablar más de “la igualdad de género como estrategia económica inteligente” que al derecho de las niñas y mujeres a disfrutar de sus derechos humanos y muestran una fuerte tendencia a la instrumentalización de las mujeres al afirmar que el empoderamiento de las mujeres es vital para mejorar el crecimiento económico y la productividad.

Optimismo inapropiado sobre la financiación privada: Advertimos que el optimismo de la AAAA con respecto a la financiación privada para ofrecer un amplio programa de desarrollo sostenible está fuera de lugar. El AAAA falla en refrendar compromisos vinculantes para garantizar la rendición de cuentas de los negocios basada en derechos humanos y estándares laborales internacionales reconocidos, así como en normas ambientales. Hay un creciente cuerpo de evidencia que corrobora la seria preocupación de la sociedad civil por el apoyo incondicional a las Alianzas Público Privadas y a los instrumentos de financiación combinados. Sin un reconocimiento paralelo del rol preponderante del Estado en el desarrollo – además de claras salvaguardias para su capacidad de regulación  del interés público, hay un gran riesgo de que el sector privado socave más que apoye el desarrollo sostenible.

La política tributaria internacional sigue siendo el dominio de los poderosos: La Agenda de Acción no logra establecer un órgano intergubernamental, transparente, responsable, con recursos adecuados y membresía universal que podría conducir deliberaciones globales sobre cooperación fiscal internacional, detener flujos financieros ilícitos  y hacer frente a la evasión del impuesto a las sociedades, reafirmando la corriente antidemocrática y tendiente a un status quo profundamente injusto.

No hay compromisos concretos para garantizar la justicia fiscal y la equidad: las políticas fiscales regresivas como impuestos indirectos dañan desproporcionadamente a las personas que viven en la pobreza, las mujeres, las minorías, las personas con discapacidad, los niños y otros grupos marginados. Compromisos concretos para implementar sistemas de protección social integrados, incluidos pisos, siguen siendo vagas y reafirman la necesidad de aplicar convenios y recomendaciones pertinentes de la OIT.

Tendencia de los donantes tradicionales para eludir responsabilidades y compromisos de eficacia: Notamos con gran preocupación la tendencia de los donantes tradicionales de eludir sus responsabilidades poniendo énfasis en la cooperación Sur-Sur, la movilización de recursos nacionales o del Sector privado. La cooperación Internacional para el Desarrollo sigue siendo fundamentales para la financiación del desarrollo y cumpliendo con el compromiso del 0,7% efectuada hace más de cuatro décadas sigue siendo fundamental. Además, la Agenda de Addis no aborda de forma inequívoca la adicionalidad necesaria del financiamiento al cambio climático.

Evaluación crítica de los regímenes comerciales: En lugar de salvaguardar el espacio político, la Agenda de Addis falla en evaluar críticamente la política comercial internacional con el fin de ofrecer vías alternativas a la dependencia comercial de materias primas, eliminar las cláusulas de solución de controversias inversionista-Estado, y comprometerse a evaluaciones de impacto y sostenibilidad de derechos humanos de todos los acuerdos comerciales para asegurar su alineación con las obligaciones nacionales y extraterritoriales de los gobiernos.

Recientes desarrollos normativos de la ONU sobre la deuda ignorados: La AAAA ignora el importante desarrollo normativo que va en la dirección de mejorar la reestructuración de la deuda soberana y directrices para el endeudamiento responsable y préstamos que han tenido lugar en la ONU en los últimos años. También falla en detener los cálculos de sostenibilidad de la deuda como los ” ejercicios puramente técnicos “que las instituciones de Bretton Woods pretenden que sean, y dejan de lado la moral y las dimensiones legales que sus impactos en los derechos humanos exigen.

Avances limitados en tecnología: Damos la bienvenida a la creación de un Mecanismo de Facilitación Tecnológica  (TFM) bajo el alero de la ONU. Reconocemos su potencial para abordar los problemas sistémicos en la transferencia de tecnología, para que los países en desarrollo puedan aprovechar sus capacidades de innovación, y para evaluar los impactos potenciales de las tecnologías con la participación directa de las comunidades y  la sociedad civil. La tecnología no es una panacea para los desafíos del desarrollo, ni es neutra.

El conocimiento indígena y tradicional debe ser fuertemente reconocido y promovido, y las innovaciones de la comunidad deben ser apoyados a la par con los del sector formal.

El debilitamiento del mandato de la ONU para abordar las cuestiones sistémicas: La Agenda de Addis no proporciona suficiente liderazgo político para fortalecer el papel de las Naciones Unidas para liderar el enfoque basado en los derechos humanos que se necesita, las reformas favorables a la regulación de los sistemas económicos y financieros globales e institucionalizar una mayor coherencia. En lugar de la profunda reflexión sobre los fracasos del FMI antes y después de la crisis y de sus recomendaciones sobre políticas de austeridad injustificadas como respuesta, el Programa de Addis pide fortalecerlo y valida el proceso de reforma de gobernanza insuficiente. No se llama a una reforma del régimen de derechos especiales de giro hacia su máximo potencial para servir como herramienta de financiamiento para el desarrollo y como el centro del sistema monetario internacional. Los controles de capital apenas se reconocen. Por otra parte, el marco no reconoce la necesidad cambio sistémicos  que nos permitan permanecer dentro de los límites del planeta y carece de una referencia específica a la necesidad de tener en cuenta las dimensiones ambientales.

No hay un compromiso firme en términos de transparencia y rendición de cuentas: Creemos que  las referencias constantes a la importancia de la transparencia y la rendición de cuentas en el seguimiento del Programa de Addis si bien son positivas, no están emparejadas adecuadamente por compromisos concretos de los gobiernos y todos los actores para publicar información oportuna, completa, accesible y con visión de futuro acerca de todas las actividades de desarrollo y sobre flujos de recursos.